PAZ, M. Victoria (Clase 12)

 

Clase 12- yo, diseñador, soy (el sentido)

En mi vida profesional quiero estar entre muchas cosas
Quiero colores
Quiero textura
Quiero feliz
Quiero vida
Quiero forma, muy muy loca
Quiero arte
Quiero escultura
Quiero expresivo
Quiero real
Quiero distintivo
Quiero propio
Quiero accesible
Quiero digno
Quiero no estándar
Quiero NO práctico, porque quiero REAL.
Quiero valioso, quiero buscado
Quiero belleza
Quiero vibrar
Quiero recuperar
Quiero construir mi cultura
Quiero nuestra identidad
Quiero consciencia

Mi ética es mía/ Mi ética es mi sello
Hay construcciones que destruyen y efectivamente, nos están destruyendo. Destruyen nuestra cultura, escupen nuestros libros. Matan la pausa en un sentido rítmico literal. Matan el respeto, matan al sol, matan las plantas para poner sus réplicas.

Toda la carrera tuve una duda y una grande, que me hizo dejarla y todavía no se explica por qué volví.
¿Se puede ser un arquitecto que promueva la no construcción?
Todo lo que (supuestamente) estudiamos, todos esos años de historia, todo el esfuerzo por contextualizar, por entender la dimensión del poder que los nuevos materiales nos habilitaron, que la arquitectura es muchísimo más que un hecho estético (en el peor sentido de la palabra, porque hoy se reduce a un gusto personal arbitrario, matando por olvido a todo el resto de su potencial). La arquitectura llega a lugares donde ni si quiera la literatura. La arquitectura a veces es el único testigo de nuestro largo camino como seres que intentamos entender a dónde hemos sido arrojados. No podemos respetarla tan poco haciendo las cosas con el 15% de su campo de acción, o sea un 15% de su criterio (por decir una proporción), cuando constituye un campo amplísimo de conocimiento. Casi que el más completo de todos los que conozco. ¿Cuántos pueden decir de sí mismos que se dedican a la técnica, física, arte, diseño, historia, filosofía, comunicación todo en uno? Muy pocos y ese es nuestro honor, y nuestra responsabilidad magna que tan alevosamente estamos ignorando, todos en acuerdo implícito, con toda la sociedad. TODO ese gran peso que aunque no queramos ver carga sobre nuestros hombros, todo, ¿No nos está abriendo la jugada a plantearnos si realmente es el momento para la construcción (por lo menos del modo indiscriminado que viene sucediendo)? ¿Es muy loco pensar que se nos está evidenciando agresivamente que no es nuestro momento histórico? Requiere honestidad y humildad, reconocer que quizás es la época generalizada de la de-construcción. Del espacio verde ganado al gris.
Al menos yo pienso que no será el tiempo de la construcción, pero sí seguramente para la buena arquitectura y los misterios de ella. La intervención formada y consciente, y la protección de lo existente/ preservable. El criterio profesional.

De todos modos, creo que parte de la responsabilidad es mantener la mirada abierta y atenta, y entender que la arquitectura es todo. Estamos tan hermanados con el diseño, palabra bendita, que sería una inconciencia pensarnos fuera. Es descabellado no ser un diseño andante, vestir, comunicar, dibujar, tratar colores y texturas, tratar láminas y presentaciones, tratar ambientes interiores y tratar a la gran ciudad… A esta altura me parece correcto concebirnos como eso, y no menos. Si hay algo que me quedó de esta fantástica experiencia y esta fantástica universidad es la mejor palabra de todas: criterio.

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