PAZ, M. Victoria (Clase 11)

 

Clase 11- los diseñadores somos (la pregunta del embajador)

A los diseñadores, de parte de los diseñadores,

Somos en conjunto, somos el intercambio, somos la pluralidad, somos la disputa, somos el debate

Al intercambio le rezamos. El magnate de mi carrera. La arquitectura no se concibe sola, la creación quizás, pero eventualmente es un hecho participativo…

¿Qué tanto de mí puedo poner en mis proyectos? Si esto fuera un porcentaje espiritual…
Creo que a la larga eso es lo que importa, enraizado en el espíritu de cada uno. ¿Para qué estudiamos diseño? Yo creo que tarde o temprano, más o menos conscientemente, nos dedicamos a esto para trascender. Para encontrar una manera de perpetuarnos cuando ya no estemos, en el mundo que hemos creado.

 

La necesidad de diferenciarse pero humilde, pero honesto, pero genuino

Al diseñador y al trabajo de hormiga,

Si uno es un buen diseñador (o sea, honesto con su búsqueda, coherente) va a dar todo su tiempo y energía y dedicación por llegar a algo que tenga sentido. Porque no sé si el fin último de crear es llegar a la belleza; digamos, claro que sí, pero más trascendente aún es lograr un universo, como diría el arte, traducido al diseño: un sistema. Algo que funcione por sí, algo que tenga sentido interno, algo que signifique, algo que encarne, algo que materialice, algo que concrete, algo que perdure, algo que SEA sin nosotros.

Qué paradójico… correr la lupa de nuestra identidad es lo que nos la termina por devolver. Quizás es otra manera de ser, al ser una expresión ontológica. Así como habitar es una dimensión para ser, crear me parece que constituye/ habilita otra. Quizás porque ambas tratan el cómo. Nada más expresivo y personalizado que el camino que uno se arma, el entramado, la lógica secuencial para atravesar, y a veces lograr un fin, a quién le importa… El punto es la estrategia. Lo que me habla de la persona es el tránsito. Y lejos de caer en el lugar común de la superficialidad cliché, le quiero sacar todo atisbo de rosa, es literalmente la forma que se le da a las horas que pasan, el empeño que se le pone al diseño y qué detalle, área, sacrificio se prioriza. Con qué de todo se transa, qué no se negocia.

Lo mágico es que La forma que le damos a las horas que invertimos diseñando, todos en absoluto la pasamos a destiempo, y a “desmodo”. De manera única, de manera personalizada. Quiero creer que algo de eso queda plasmado en nuestros diseños y si la pregunta es ¿Qué tanto de mí puedo poner en mis proyectos?, creo que el proceso es la respuesta. El proceso se traduce, se imprime en el resultado, de alguna manera más o menos intangible. Quiero creer que el tránsito aún tiene entidad.

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