DANA, Rocío Belén - Clase 6
Los modos de pensar
Reflexión Individual - Rocío Belén Dana
En el ámbito del diseño, cada proyecto que emprendemos implica tomar decisiones que pueden llevarnos en diferentes direcciones, generando cambios fundamentales en el desarrollo de la idea, los proyectos no se desarrollan de forma lineal. La actividad consistió en identificar y listar modelos que podrían provocar un cambio en mi proyecto, algo que podría desestabilizar la ruta actual y abrir nuevas posibilidades de desarrollo. A partir de ahí, trabajamos de manera grupal para clasificar estos modelos utilizando diferentes formas de pensar: pensamiento corporal, pensamiento manual, pensamiento técnico, pensamiento abstracto, pensamiento concreto, pensamiento espacial, pensamiento musical rítmico y pensamiento místico.
Cuando realicé un análisis personal como diseñadora sobre los cambios en mi proceso de diseño, comenzaron a surgir varias cuestiones importantes. Una de las principales fue la limitación del tiempo: en ocasiones, debido a la falta de tiempo, me veo obligada a modificar una idea o no logró desarrollarla como me gustaría o como el proyecto realmente lo requiere. Esta presión temporal puede condicionar significativamente el resultado final.
También identifiqué el cambio de estrategias de comunicación o diseño como un factor que puede redirigir el proyecto hacia caminos inesperados. A veces, pequeñas modificaciones en cómo se transmite una idea o en el enfoque del diseño pueden generar giros inesperados que alteran la visión original.
Otro aspecto clave en mi proceso es la influencia de la mirada del otro. Cada comentario, ya sea de colegas, docentes o compañeros, impacta de alguna manera en mi forma de ver el proyecto. Estas observaciones externas suelen generar nuevas perspectivas y revelan detalles que quizás yo no había percibido inicialmente. Esta retroalimentación constante me permite ajustar el enfoque y enriquecer el resultado.
Finalmente, reflexioné sobre los cambios que provienen del despeje mental y de tomar distancia del proyecto. Un cambio de ambiente, como salir a pasear con mi perrita Lupita o tomar un café con amigas, es algo que me ayuda a desconectar y refrescar la mente. Observar a las personas en la calle, sus movimientos, acciones y formas también me inspira de maneras inesperadas, proporcionándome nuevas ideas y enfoques creativos que luego aplico en mi trabajo.
Estos modelos de pensar no solo nos ayudan a clasificar las maneras en que abordamos un proyecto, sino que además nos permiten reflexionar sobre qué aspectos estamos subestimando o sobre enfatizando. A veces, como diseñadores, tendemos a inclinarnos hacia una manera específica de pensar, como puede ser la técnica o la concreta, dejando de lado otros enfoques más intuitivos o abstractos que también pueden enriquecer el proceso.
Para mí, esta clasificación me llevó a reflexionar sobre cómo pienso como diseñadora y de dónde provienen mis decisiones. Me di cuenta de que tiendo a apoyarme fuertemente en el pensamiento concreto, el pensamiento técnico, y el pensamiento rítmico en menor medida. Siempre estoy visualizando cómo los elementos van a interactuar entre sí, cómo el usuario lo va a ver o leer, si hay continuidad, relación, jerarquías, y me enfoco en asegurarme de que sea un proyecto funcional.
Me doy cuenta de que soy más "rico" en el pensamiento concreto y pensamiento técnico, ya que mis proyectos suelen estar muy enfocados en generar ideas y visualizaciones que no necesariamente tienen una representación física concreta, que ayudan a resolver los problemas tangibles. Sin embargo, reconozco que tengo debilidades en el pensamiento musical rítmico y en el abstracto. Suelo considerar cómo se va a interactuar con el diseño, cómo los ritmos visuales y patrones pueden crear una experiencia más dinámica y fluida pero en menor medida que los mencionados antes.
Me gustaría desarrollar más el pensamiento espacial porque sé que darle más importancia a cómo los elementos van a interactuar entre sí, cómo el usuario se va a mover, un enfoque en la organización y estructura, pensando siempre en la funcionalidad puede enriquecer enormemente la experiencia del usuario final. Del mismo modo, el pensamiento místico me parece fascinante, ya que permite conectar con el diseño de maneras más profundas y simbólicas, abriendo una puerta a explorar aspectos emocionales y espirituales que podrían aportar un nivel de profundidad adicional a mis proyectos.
Incorporar un nuevo modo de pensar en mi proyecto puede cambiar radicalmente su enfoque. Por ejemplo, añadir un enfoque más rítmico podría hacer que las transiciones entre elementos dentro de un diseño o proyecto se sientan más fluidas y naturales, creando una experiencia visual que no solo sea funcional, sino también estéticamente placentera y emocionalmente resonante. Del mismo modo, enfocarme más en el aspecto corporal del diseño podría llevarme a considerar materiales y texturas que mejoren la experiencia táctil y la interacción física del usuario con el espacio o el objeto diseñado.
Reflexionar sobre estos diferentes modos de pensar también me lleva a cuestionar si es una decisión consciente el uso de uno sobre otro. En muchos casos, creo que los diseñadores recurrimos de manera inconsciente a ciertos modos de pensar que se alinean más con nuestras habilidades y formación previa. Sin embargo, hacer esta reflexión de manera consciente nos permite balancear mejor estos enfoques y tomar decisiones más informadas y enriquecedoras. Además, preguntarnos si esta elección es modélica, es decir, si seguimos ciertos patrones porque estamos acostumbrados a ellos o porque se nos enseñaron, es igualmente valioso. A veces, cambiar de modelo de pensar es precisamente lo que necesitamos para desbloquear una nueva fase en un proyecto.
Finalmente, creo que pensar en estos diferentes modos es una parte esencial del desarrollo como diseñador. Nos permite expandir nuestros horizontes, identificar nuestras fortalezas y debilidades, y buscar maneras de integrar nuevas perspectivas que hagan nuestros proyectos más completos y diversos. Reflexionar sobre cómo pensamos nos empuja a ser más conscientes y críticos con nuestro propio proceso creativo, y a reconocer que el diseño no es solo una cuestión de resolver problemas, sino de generar experiencias ricas, profundas y transformadoras.
Además, estos modos nos ofrecen una oportunidad única de profundizar en aspectos emocionales y simbólicos en el diseño, algo que muchas veces se pasa por alto. Por ejemplo, el pensamiento místico nos invita a explorar significados más profundos y simbolismos que pueden conectar de forma emocional con el usuario, haciendo del diseño una experiencia que va más allá de lo funcional y visual. Reflexionar sobre estos modelos también nos permite identificar posibles áreas de mejora en nuestras habilidades y descubrir enfoques que tal vez hemos subestimado. Esto nos lleva a ser diseñadores más conscientes y críticos con nuestro proceso, lo cual, en última instancia, se traduce en proyectos más ricos, innovadores y significativos para nosotros y para quienes interactúan con nuestras creaciones.
El análisis de diferentes modos de pensar me ha permitido abrirme a una comprensión más amplia y profunda de cómo abordo los proyectos de diseño. Reconozco que tiendo a seguir ciertos modelos y formas de pensar que, si bien son eficaces, a veces limitan mi exploración creativa. Esta conciencia me invita a preguntarme: ¿Qué potenciales se están perdiendo por la falta de integración de enfoques menos familiares, como el místico o el rítmico? La diversidad de pensamiento ofrece una riqueza que puede transformar un proyecto de manera significativa, pero, ¿estoy realmente dispuesto a abandonar mis hábitos para experimentar con modelos menos explorados? Al final, esta introspección me plantea una última pregunta crucial: ¿Cómo puedo hacer del proceso creativo un espacio de constante apertura y descubrimiento, sin caer en la comodidad de los patrones familiares?
Agustina Castro Fau: Hay preguntas y afirmaciones descriptivas pero personales. Hay otros modelos de pensar? En que medida esta operatoria es fija o variable? (contexto: nosotras y el tiempo) Que oportunidades tenemos al entender estos modos?
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