GARCÍA, Agostina / Clase 2
Concretar el grupo a partir de una actividad de unión de frases y palabras que caracterizaban a la FADU y nuestra experiencia en ella fue una buena manera de encarar esta nueva etapa. Sentí que no nos unía el azar, sino vivencias similares. Aunque al principio parecía que íbamos por caminos distintos, cuando empezamos con la lluvia de palabras para concretar las primeras ideas del ejercicio, cada una de nosotras decía algo diferente. Pero, curiosamente, esto no fue un obstáculo, sino que terminó funcionando como un dominó de palabras, donde cada una aportaba algo nuevo en relación a lo que había dicho la anterior. Esa conexión, ese flujo de ideas que parecían diferentes pero complementarias, fue clave para empezar a dar forma a la actividad.
Una vez que teníamos las palabras concretadas y el concepto más claro, me ofrecí para hacer el dibujo que representaría todo lo que habíamos discutido. Al principio, la idea de enfrentarme a una hoja en blanco era intimidante, y ni hablar si esa hoja tenía las dimensiones de un afiche. Esa sensación de vacío y de no saber por dónde empezar es algo que puede paralizar. Pero como ya habíamos discutido y proyectado el boceto en grupo, la realización del dibujo fue mucho más fluida de lo que imaginé. El hecho de haber pasado antes por ese proceso de reflexión conjunta hizo que la tarea de poner manos a la obra fuera casi natural. No era solo mi dibujo, sino una síntesis de las ideas y visiones que cada una había aportado.
Trabajar en equipo no siempre es fácil. A veces, las diferencias en la manera de pensar o en las ideas que cada una tiene sobre un tema pueden hacer que sea difícil avanzar. Pero en este caso, la colaboración fue esencial para que todo fluyera. No se trataba de imponer una idea sobre otra, sino de construir algo entre todas, tomando lo que cada una traía consigo y sumándolo al conjunto. Esa dinámica fue la que nos permitió avanzar de manera rápida y efectiva entre charlas sobre la experiencia de cada una en la facultad, sin perder de vista el objetivo que teníamos desde el principio.
El dibujo no fue más que el primer paso. Una vez que lo concreté, el siguiente desafío fue darle vida y forma definitiva. Aquí fue donde el trabajo en grupo volvió a jugar un papel central. Cada una tomó una parte del proceso, y juntas empezamos a pintar, a hacer los detalles finales y a perfeccionar lo que habíamos comenzado. De repente, lo que había sido solo una idea en nuestras cabezas, algo abstracto, se estaba materializando frente a nosotras.
(comentario de corrección: se relacionan contenidos / tiene nivel crítico y opinión / tiene volumen el texto / hacete preguntas, puede ayudar a construir un discurso argumentativo)
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