CASTRO FAU, AGUSTINA CARMELA - clase 1
Que es yo?
Yo soy de las que calculan minuciosamente lo que dicen, no por falta de sinceridad, sino por un deseo profundo de evitar el daño, de proteger tanto a los demás como a mí misma. Es una estrategia que me ha acompañado desde siempre, un escudo que me permite mantener la paz en mis relaciones.
Pero, ¿por qué me siento obligada a cargar con este peso? Es como si al final del día, la balanza nunca se inclinara a mi favor. Aunque digo que no tengo expectativas sobre lo que recibo de los demás, en el fondo de mi ser, tal vez espero cosas que nunca llegan. Es una paradoja cruel, el saber que no puedo moldear a las personas a mi antojo y, sin embargo, intentarlo una y otra vez, casi sin darme cuenta, como si fuera una segunda naturaleza.
Pero de nuevo, no por maldad sino que así me sale.
Pesos inútiles.
Yo soy, pero lo que soy a nadie le importa ni lo sabe.
Soy la consumidora de mis propios males, los cuales se levantan, toman forma y luego se disuelven en la distancia, desapareciendo en otros que no son yo, como sombras perdidas en la penumbra.
No puedo evitar ser consciente de mi propia existencia, de la carga que llevo y que parece ser invisible para el resto. Vivo con sombras que no solo son mías, sino que también he recogido de los demás, como si me hubiera convertido en un receptáculo de dolores ajenos.
Pesa, la verdad que pesa ser mi peor enemiga, ser aquella que se autoimpone cosas, aquella que se juzga sin piedad.
A veces me siento como si llevara una máscara, pero no lo hago intencionadamente. Me esfuerzo por ser auténtica, por mantenerme fiel a lo que soy, pero a veces esa autenticidad se convierte en una exageración de mí misma, una versión amplificada que no siempre refleja el yo.
Me encuentro atrapada entre el deseo de ser genuina y el temor de que, en ese afán, esté construyendo una imagen que no corresponde del todo a mi verdadera naturaleza.
Es un diálogo constante el ser yo, pero no saber si lo que proyecto es realmente quien soy o una sombra distorsionada de mí misma.
¿Te escondiste o qué?, no te encontré.
Pesos inútiles.
Háblame de tus días más felices. Esa suele ser la pregunta que hago que siento que define a las personas, a ese yo, que es yo.
A veces, desearía poder abrazar a mi yo más chica, a agus.
Llora, Agustina, llora
Pesos inútiles.
Seis años pasaron en un abrir y cerrar de ojos.
Soy un torbellino de emociones, de alegría intensa que, inevitablemente, da paso al dolor.
Esos eran mis años dorados?
¿Quién es yo?
Creo que soy un conjunto de pesos inútiles, pero que son tan pesados que me definen, me moldean, me arrastran. Son los vestigios de las experiencias y esperanzas pasadas, las huellas y marcas que llevo conmigo, que a veces desearía poder soltar, pero que al mismo tiempo, temo dejar atrás. Porque, ¿quién sería sin esos pesos? Quizás alguien más liviano, más libre, pero también, quizás, alguien menos yo.
Que dramatica agustina.
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